Nicandro Puente pintor y muralista tamaulipeco, también fue un incansable luchador social; colaboro como promotor, capacitador y coordinador de programas culturales y de capacitación social en instituciones civiles, públicas y privadas.
Estudio pintura y dibujo en el Instituto Tamaulipeco de Bellas Artes, perfeccionando su técnica en diversos talleres independientes, comenzó a exponer en 1969 año en que realizó su primera colectiva, a partir de ese momento su obra fue exhibida en diversos museos y galerías del país, así como en España, Estados Unidos, Bélgica entre otros.
En 1973 se integro a la docencia en donde tuvo oportunidad de involucrase en proyectos de investigación y experimentación plástica, para finales de los setentas fundó el grupo de promoción cultural y de acción multidisciplinaria; en 1987 fue seleccionado en el salón Nacional de Pintura del Auditorio Nacional del INBA y en 1998 en la Bienal de Río Grande en Mc. Allen Texas, tiene en su haber más de 40 exposiciones individuales y colectivas, así mismo participo en congresos y como delegado en el Encuentro Latinoamericano de Promoción Cultural y Educación Artística en la Habana Cuba, en 1998 fundó el Patronato Metropolitano de Apoyo al Muralismo Comunitario, para la década de los noventas fue nombrado subdirector académico de la Escuela Nacional de grabado, pintura y escultura La Esmeralda, del INBA.
“Mas allá del virtuosismo técnico, Nicandro Puente nos muestra, el erotismo de los cuerpos, la mezcla difuminada de los rasgos de las aves, de las manos, de los senos, y los muslos dominantes… su obra sirve de marco para valorar el dibujo, la anatomía y el poder extraviarse en el simbolismo del hombre, Nicandro Puente tiende un puente entre el erotismo y la fantasía”, comenta el maestro Othón Téllez.
lunes 16 de julio de 2007
Textos de Nicandro Puente
Los murales de Tlatelolco
Arquitectura y pintura mural han sido expresiones artísticas complementarias, en diversas civilizaciones.
El muralismo conlleva un valor histórico y estético, desde las pinturas rupestres hasta las experiencias contemporáneas.
En Tlatelolco los murales testimonian su desarrollo, la identidad de sus habitantes y el impacto de sus acontecimientos en la vida nacional.
Tlatelolco es el centro habitacional urbano que reúne en su arquitectura monumental el mayor número de murales en proceso
Los murales evocan hechos históricos y culturales, significativos para nuestro país y el mundo.
Señalan la trascendencia del sitio en la expresión plural de la sociedad contemporánea.
Abordan la vocación pacifista y solidaria con que se firmó aquí el Tratado Internacional de Tlatelolco que limita la proliferación del armamento nuclear.
Preservan la memoria histórica sobre el parto doloroso del mestizaje, la vigencia de nuestra cultura y el parteaguas dramático del 68 en la expresión libertaria de México.
Destacan los esfuerzos de la sociedad civil durante los sismos de 1985, para rescatar la vida y reconstruir la esperanza. Restituyendo entre nosotros la fe en la solidaridad humana
Tlatelolco es sitio histórico arqueológico, turístico, diplomático, urbanístico y artístico de profundo significado político y cultural.
Tlatelolco es la Raíz y Expresión de México
¡Visítalo!
Tlatelolco es memoria contra el olvido
¡Conócelo1
Tlatelolco es el corazón abierto de México
¡Consérvalo!
Nicandro Puente
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MURALES EN PROCESO
UNA EXPERIENCIA COMUNITARIA
Este es un recuento del proyecto Red Urbana de Muralismo Comunitario.
Es parte de la memoria fotográfica de un proceso de colaboración y suma: la Red urbana de Muralismo Comunitario.
Manos voluntarias fueron entretejiendo la solidaridad y el color como si fuera un sueño.
El proyecto nació de la inquietud por el beneficio colectivo, buscando la participación de la comunidad.
Se deseaba contribuir al mejoramiento visual del entorno urbano a través de acciones autogestivas.
De producir bienes culturales comunitarios, que reforzaran la identidad de sus propios habitantes.
Tlatelolco asumió con acierto este proyecto y hoy compartimos parte de su avance, en la elaboración del mural Tlatelolco 1985: Sismo y Resurrección.
Ha sido una experiencia disfrutada en grupo, sumando voluntades, aportando ideas y conocimientos.
Ahora mostramos las imágenes de este proceso y de quienes participamos en él, convencidos de que nos enriqueció a todos.
Creímos necesario transformar nuestro espacio vital y transformarnos en comunión con los demás, dando algo de sí mismos.
Transformar el solitario yo… en un solidario nosotros.
Los murales han permitido abordar con entusiasmo este reto, adquiriendo por momentos tintes de hazaña seductora.
Aprendimos juntos, que sumando se puede.
Nicandro Puente
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TRABAJO COMUNITARIO Y ARTE PÚBLICO PARA CONSTRUIR IDENTIDAD CULTURAL
La experiencia inicia en el año de 1997 con la Red Urbana de Muralismo Comunitario fundada por el Maestro Nicandro Puente, pintor y muralista Tamaulipeco, quien convencido del valor transformador del hacer colectivo, la fuerza formativa de la experiencia sensorial y el compromiso solidario, busca contribuir en el mejoramiento del aspecto público del entorno urbano de la Ciudad de México, a través de obra muralística, de acciones asociativas y bienes culturales autogestionados.
La Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco por sus características históricas, urbanas y culturales se constituyó en el espacio sede del proyecto. Núcleo ideal para canalizar esfuerzos y apoyos que enriquecen la noción comunitaria de sus habitantes, ahora que tan útil resulta a esta enorme ciudad.
Esta inquietud orientada a promover acciones de beneficio colectivo, buscando la participación organizada de la comunidad o de un grupo de sus miembros, se inició en el Cabezal sur del Edificio Aguascalientes con el mural “Tlatelolco Raíz y Expresión de México” cubriendo de color, forma e historia una superficie de 327 m2 y escalando una altura de casi 30 m. Aborda la historia de Tlatelolco desde la época prehispánica hasta el hombre contemporáneo y resalta acontecimientos importantes como es la firma del Tratado contra las armas nucleares.
El 2º. Mural, alentado por las vecinas residentes del edificio Molino del Rey, rinde tributo a la mujer porque, como expresó Rigoberta Menchú, en un mensaje enviado ex profeso: “Hacer un homenaje a la lucha de la mujer es, sobretodo un homenaje a la madre que simboliza la creación.” Dicho mural dio inicio y se entregó a la comunidad un año después el 8 de marzo de 2000, justamente el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces con dicho motivo, cada año se realiza un festival Artístico – cultural con la participación de las vecinas, jóvenes y habitantes de la zona.
Los sismos del 85, acontecimiento que cimbró las entrañas de la Ciudad y cuyo impacto tuvo especial repercusión en la zona de Tlatelolco, son el tema del tercer mural. “Tlatelolco 1985: Sismo y Resurrección”, en él, se pondera la gran solidaridad surgida ante la desgracia humana y exalta la ejemplar respuesta de la sociedad civil que con voluntad, hizo renacer nuevas esperanzas. Así 1250 m2 frente al jardín la Pera, se convierten en un oasis sensorial y son testigo de la transformación del lugar: que pasó de ser un espacio de inseguridad y vicio a un centro de reunión familiar, ejercicio y esparcimiento.
Dos murales más en proceso se erigen: “Tlatelolco: héroe y mártir de las libertades” donde se consigna el brutal acontecimiento del 68, y el quinto que deja de manifiesto la lucha de la comunidad tlatelolca en defensa de su entorno, al impedir que la Torre de BANOBRAS se convirtiera en sede de la Procuraduría General de Justicia.
Así, el proyecto ha modificado la percepción del entorno, en una nueva interacción de intensidad sensorial-comunicativa.
Los muros ahora hablan de su historia, son testimonio de una experiencia autogestiva, que retoma el derecho a la resistencia cultural, en tiempos “donde la imagen corporativa, la identidad y cultura de los grandes monopolios, pretenden sustituir la personalidad propia y la identidad de los pueblos para integrarnos a lo global.”
Ha permitido tensar la capacidad colectiva de la comunidad tlatelolca, en la producción de patrimonio cultural propio, contraponiendo a la contaminación visual, “lenguajes plásticos no comerciables, como símbolo de identidad y patrimonio tangible de una comunidad”
El mural es un reducto de libertad inherente al interés social, un espacio de resistencia civil ante el contexto de globalización.
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En la pintura monumental la incursión sensorial ocurre cuerpo a cuerpo, en aproximaciones riesgosas y distanciamientos estratégicos; se asciende palmo a palmo las entrañas metálicas del andamiaje con una idea fija, con voluntad de alpinista, reteniendo el trazo imaginal que se pretende, como se retiene el aliento en un escarpado de alto riesgo.
La comodidad del taller se antoja parsimoniosa y palaciega, en el muro exterior el parto de la luz ocurre a cielo abierto a la vista voraz del flujo urbano, sobre las fauces hambrientas del abismo asfáltico.
La acción es allí, una poética de doble transgresión al vacío.
Arquitectura y pintura mural han sido expresiones artísticas complementarias, en diversas civilizaciones.
El muralismo conlleva un valor histórico y estético, desde las pinturas rupestres hasta las experiencias contemporáneas.
En Tlatelolco los murales testimonian su desarrollo, la identidad de sus habitantes y el impacto de sus acontecimientos en la vida nacional.
Tlatelolco es el centro habitacional urbano que reúne en su arquitectura monumental el mayor número de murales en proceso
Los murales evocan hechos históricos y culturales, significativos para nuestro país y el mundo.
Señalan la trascendencia del sitio en la expresión plural de la sociedad contemporánea.
Abordan la vocación pacifista y solidaria con que se firmó aquí el Tratado Internacional de Tlatelolco que limita la proliferación del armamento nuclear.
Preservan la memoria histórica sobre el parto doloroso del mestizaje, la vigencia de nuestra cultura y el parteaguas dramático del 68 en la expresión libertaria de México.
Destacan los esfuerzos de la sociedad civil durante los sismos de 1985, para rescatar la vida y reconstruir la esperanza. Restituyendo entre nosotros la fe en la solidaridad humana
Tlatelolco es sitio histórico arqueológico, turístico, diplomático, urbanístico y artístico de profundo significado político y cultural.
Tlatelolco es la Raíz y Expresión de México
¡Visítalo!
Tlatelolco es memoria contra el olvido
¡Conócelo1
Tlatelolco es el corazón abierto de México
¡Consérvalo!
Nicandro Puente
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MURALES EN PROCESO
UNA EXPERIENCIA COMUNITARIA
Este es un recuento del proyecto Red Urbana de Muralismo Comunitario.
Es parte de la memoria fotográfica de un proceso de colaboración y suma: la Red urbana de Muralismo Comunitario.
Manos voluntarias fueron entretejiendo la solidaridad y el color como si fuera un sueño.
El proyecto nació de la inquietud por el beneficio colectivo, buscando la participación de la comunidad.
Se deseaba contribuir al mejoramiento visual del entorno urbano a través de acciones autogestivas.
De producir bienes culturales comunitarios, que reforzaran la identidad de sus propios habitantes.
Tlatelolco asumió con acierto este proyecto y hoy compartimos parte de su avance, en la elaboración del mural Tlatelolco 1985: Sismo y Resurrección.
Ha sido una experiencia disfrutada en grupo, sumando voluntades, aportando ideas y conocimientos.
Ahora mostramos las imágenes de este proceso y de quienes participamos en él, convencidos de que nos enriqueció a todos.
Creímos necesario transformar nuestro espacio vital y transformarnos en comunión con los demás, dando algo de sí mismos.
Transformar el solitario yo… en un solidario nosotros.
Los murales han permitido abordar con entusiasmo este reto, adquiriendo por momentos tintes de hazaña seductora.
Aprendimos juntos, que sumando se puede.
Nicandro Puente
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TRABAJO COMUNITARIO Y ARTE PÚBLICO PARA CONSTRUIR IDENTIDAD CULTURAL
La experiencia inicia en el año de 1997 con la Red Urbana de Muralismo Comunitario fundada por el Maestro Nicandro Puente, pintor y muralista Tamaulipeco, quien convencido del valor transformador del hacer colectivo, la fuerza formativa de la experiencia sensorial y el compromiso solidario, busca contribuir en el mejoramiento del aspecto público del entorno urbano de la Ciudad de México, a través de obra muralística, de acciones asociativas y bienes culturales autogestionados.
La Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco por sus características históricas, urbanas y culturales se constituyó en el espacio sede del proyecto. Núcleo ideal para canalizar esfuerzos y apoyos que enriquecen la noción comunitaria de sus habitantes, ahora que tan útil resulta a esta enorme ciudad.
Esta inquietud orientada a promover acciones de beneficio colectivo, buscando la participación organizada de la comunidad o de un grupo de sus miembros, se inició en el Cabezal sur del Edificio Aguascalientes con el mural “Tlatelolco Raíz y Expresión de México” cubriendo de color, forma e historia una superficie de 327 m2 y escalando una altura de casi 30 m. Aborda la historia de Tlatelolco desde la época prehispánica hasta el hombre contemporáneo y resalta acontecimientos importantes como es la firma del Tratado contra las armas nucleares.
El 2º. Mural, alentado por las vecinas residentes del edificio Molino del Rey, rinde tributo a la mujer porque, como expresó Rigoberta Menchú, en un mensaje enviado ex profeso: “Hacer un homenaje a la lucha de la mujer es, sobretodo un homenaje a la madre que simboliza la creación.” Dicho mural dio inicio y se entregó a la comunidad un año después el 8 de marzo de 2000, justamente el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces con dicho motivo, cada año se realiza un festival Artístico – cultural con la participación de las vecinas, jóvenes y habitantes de la zona.
Los sismos del 85, acontecimiento que cimbró las entrañas de la Ciudad y cuyo impacto tuvo especial repercusión en la zona de Tlatelolco, son el tema del tercer mural. “Tlatelolco 1985: Sismo y Resurrección”, en él, se pondera la gran solidaridad surgida ante la desgracia humana y exalta la ejemplar respuesta de la sociedad civil que con voluntad, hizo renacer nuevas esperanzas. Así 1250 m2 frente al jardín la Pera, se convierten en un oasis sensorial y son testigo de la transformación del lugar: que pasó de ser un espacio de inseguridad y vicio a un centro de reunión familiar, ejercicio y esparcimiento.
Dos murales más en proceso se erigen: “Tlatelolco: héroe y mártir de las libertades” donde se consigna el brutal acontecimiento del 68, y el quinto que deja de manifiesto la lucha de la comunidad tlatelolca en defensa de su entorno, al impedir que la Torre de BANOBRAS se convirtiera en sede de la Procuraduría General de Justicia.
Así, el proyecto ha modificado la percepción del entorno, en una nueva interacción de intensidad sensorial-comunicativa.
Los muros ahora hablan de su historia, son testimonio de una experiencia autogestiva, que retoma el derecho a la resistencia cultural, en tiempos “donde la imagen corporativa, la identidad y cultura de los grandes monopolios, pretenden sustituir la personalidad propia y la identidad de los pueblos para integrarnos a lo global.”
Ha permitido tensar la capacidad colectiva de la comunidad tlatelolca, en la producción de patrimonio cultural propio, contraponiendo a la contaminación visual, “lenguajes plásticos no comerciables, como símbolo de identidad y patrimonio tangible de una comunidad”
El mural es un reducto de libertad inherente al interés social, un espacio de resistencia civil ante el contexto de globalización.
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En la pintura monumental la incursión sensorial ocurre cuerpo a cuerpo, en aproximaciones riesgosas y distanciamientos estratégicos; se asciende palmo a palmo las entrañas metálicas del andamiaje con una idea fija, con voluntad de alpinista, reteniendo el trazo imaginal que se pretende, como se retiene el aliento en un escarpado de alto riesgo.
La comodidad del taller se antoja parsimoniosa y palaciega, en el muro exterior el parto de la luz ocurre a cielo abierto a la vista voraz del flujo urbano, sobre las fauces hambrientas del abismo asfáltico.
La acción es allí, una poética de doble transgresión al vacío.
martes 10 de abril de 2007
El sueño de Subirats

En exclusiva para URBANITAS, Eduardo Subirats nos relata un sueño que fotografía con gélida claridad la fisonomía de las sociedades actuales que viven entre el miedo a pensar y hablar y el encierro físico y mental. "El problema no es la manipulación de la realidad, el problema es que se construye una realidad que no es virtual, es falsa", dice.
El contexto de este poderoso despliegue de imaginerías laterales, como lo denomina Hugo Hiriart, es el ataque a Las Torres Gemelas.
Me encontraba en la universidad -un espacio convertido el lugar impersonal donde nadie se habla o reune; un sitio que bien pudiera ser una institución bancaria-. Escuchaba que en las calles algunas personas anunciaban con altavoces que había caído una bomba atómica muy cerca del lugar, aunque se desconocía con precisión donde. Me asomaba a la ventana para tratar de ubicar la detonación, pero no alcanzaba a ver nada. Todo era normal. Sin embargo, pese a la terrible noticia nadie hacía o decía nada. Yo pensaba: "Si ha estallado una bomba atómica es es muy grave". En eso, llega una mujer y me habla en mala forma: "Ey, Eduardo date prisa que vamos a llegar tarde a la cita de negocios". "¿cómo puede ser que a nadie le importe?", hablada en silencio y luego la seguía.
Este sueño refleja muy bien cómo opera la sociedad sitiada, que se caracteriza por no poder hablar porque la gente tiene miedo de hablar por el clima de terror y propaganda de guerra. No saber nada y estar enclaustrado en una realidad cada vez más empequeñecida y controlada.
¿Qué ocurre alrededor de este lugar sitiado? El arquitecto no sólo ha diseñado este espacio mínimo, donde han encerrado al individuo. Una cápsula que se parece cada vez más a las celdas de castigo.
El diseño de la habitación -célula mínima- para el cuerpo físico y su sombra electrónica, es la conexión sitiada. El punto de partida de la actual situación global es el individuo atrapado.
Pero, ¿en qué consiste este cuerpo minimun? No es por supuesto el que baila, brinca y hace el amor. No, es la máquina que funciona para alimentarse y estimular la circulación. No. Un esqueleto humano hecho sólo para mirar todo el tiempo una pantalla de televisión, de cine, teléfono móvil, la palm, o, incluso, la del ipod... ¿Qué clase de vida es esta?
Platón definió la creación como el acto de un arquitecto. Demiurgos y así formaba al mundo a partir de esferas ideales, pero ahora nos encontramos con demiurguitos que nos presentan la misma utopía, sólo que horrible. Es la inversión del cosmos pensado por Platón era un cosmos dominado por el eros, es decir, la esfera respetaba a la unidad armónica del mundo en el cual lo diferente y lo que estaba en conflicto (masculino-femenino, día-noche, guerra-paz) se mantenía siempre en equilibrio mágico a través de este principio que es el amor.
Ahora, vemos una realidad distorsionada, dominada por la visión apocalíptica del cosmos no unitaria. En centro ya no es el amor, sino el poder tecnológico, como lo pueden representar las grandes empresas mundiales.
El anuncio de Sony o de Yahoo! Dice: conéctese a internet desde esta computadora de tantos GB y estará en dentro del verdadero mundo... ¡mentira! Eso planteaban los grandes místicos islámicos que se iban al desierto para ver a Dios, porque en el desierto veían la unidad del mundo. Ahora nos engañan. Todo está topado por dinero y política... ¿Qué debemos hacer frente a este panorama? No creer en ningún eslogan publicitario.
El Evangelio de los Déspotas
CIRCULA ENTRE ALGUNOS PERIODISTAS cierto temor de cubrir la fuente policiaca debido al incremento de violencia relacionada con los cárteles del narcotráfico. Reciben amenazas de muerte si publican fotos, nombres o si indagan más sobre un caso específico. El pasado fin de semana el corresponsal de Televisa en Acapulco fue asesinado, aunque se ignoran, hasta el momento, nexos con bandas delictivas.
Algunos comunicadores bromean y dicen que lo más conveniente será realizar coberturas para las secciones de cultura o sociales. Total, insisten, si hablas mal de la última novela de un escritorzuelo o si criticas con el hígado el más reciente disco de esos cantantes plastificados, lo más lejos que puede llegar la represalia a ese nivel podría consistir en que ya no te vuelvan a mandar invitaciones o textos.
Desde mi punto de vista no hay ni habrá quien frene la espiral de narcoejecuciones en el país. No habrá una solución mientras no se legalice la droga en México para quitarle el poder a las poderosas empresas transnacionales llamadas cárteles del narcotráfico. Pero eso no sucederá en tanto Estados Unidos mantenga esa doble moral hacia el tema ya que, por un lado, necesita narcóticos suficientes para satisfacer la demanda de sus más de 30 millones de adictos. Tampoco sucederá porque los señores de la droga jamás permitirán que unos legisladores acaben con sus negocios.
Hace meses escuché una conversación acerca de un reportero que al llegar a Michoacán fue abordado por una persona que le sentenció que, en caso de persistir en su búsqueda de datos, iba a morir. Luego le recomendó que mejor se divirtiera y olvidara del asunto. Nosotros te hacemos llegar todo lo que necesites, agregó. ¿Y saben qué pasó? Optó por irse de fiesta. ¿Qué caso tenía jugar a ser Clark Kent cuando la criptónita musical de las R-15 o AK-47 iba a ser lo último que iba a escuchar?
La semana pasada en internet circuló un video donde un supuesto integrante de Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, era decapitado con un filoso cable tras delatar a todos los sicarios y cómplices de esa organización delictiva –allí mencionaba a un jefe policiaco de la AFI actualmente prófugo-. Minutos antes ya le habían dado una tremenda madriza para hacerlo declarar. El rictus de dolor que proyecta el castigado es indescriptible. Los ojos y la lengua casi parecían salirse de su cuerpo rayado. Un cuerpo que además tenía escritos varios mensajes de amenaza contra los adversarios.
En esta letanía sangrienta desfilan políticos, militares de élite, policías de alto nivel, narcomenudistas y periodistas. La muerte jala parejo. Descuartizados, quemados, videodecapitados, ahogados y baleados son sólo algunas palabras que integran la sonata o mantra de terror que recorre el ambiente. Plegaria recitada en voz alta por un dios vengador que castiga a sus pequeños hijos. Sustituibles hijos. Impuros hijos. Entonces, la espeluznante danza macabra horroriza y fascina –por igual- a las mentes más perversas. Es como si viéramos a un anti Nerón quemar a todos los habitantes de una Roma que se pudre en el vicio y no a la ciudad.
Ellos se preocupan de que esta novela de nota roja tenga siempre un desenlace fatal en cada capítulo. A ellos hay que agradecerles esta putrefacción cotidiana… pero, ¿a quién en específico? ¿Al agente de tránsito que lo único que tiene en mente es joder a un infractor en vez de ayudarlo o cumplir con la ley? ¿A los mediocres políticos mexicanos que sólo usan el poder para satisfacer intereses de los grandes emporios y abandonan el ideal de bienestar para el pueblo? ¿Acaso es culpable la maldita pobreza ancestral de los latinoamericanos? ¿La falta de educación? ¿Todo el sistema? ¿La televisión? ¿Las películas de los hermanos Almada?
Aún recuerdo el furor que se apoderó hace años de mucha personas que fueron influenciados por la epifanía de Los Tigres del norte y las epopeyas que cantaron acerca de esos seres poderosos y cuasi indestructibles que pasaban toneladas de cocaína y mariguana a Estados Unidos en camionetas con rines de oro. Muchos decían entre broma y ansiedad que el negocio del momento era convertirse en narco. Ahora que ya están allí ¿se arrepentirán de haber dado ese paso?
Algunos comunicadores bromean y dicen que lo más conveniente será realizar coberturas para las secciones de cultura o sociales. Total, insisten, si hablas mal de la última novela de un escritorzuelo o si criticas con el hígado el más reciente disco de esos cantantes plastificados, lo más lejos que puede llegar la represalia a ese nivel podría consistir en que ya no te vuelvan a mandar invitaciones o textos.
Desde mi punto de vista no hay ni habrá quien frene la espiral de narcoejecuciones en el país. No habrá una solución mientras no se legalice la droga en México para quitarle el poder a las poderosas empresas transnacionales llamadas cárteles del narcotráfico. Pero eso no sucederá en tanto Estados Unidos mantenga esa doble moral hacia el tema ya que, por un lado, necesita narcóticos suficientes para satisfacer la demanda de sus más de 30 millones de adictos. Tampoco sucederá porque los señores de la droga jamás permitirán que unos legisladores acaben con sus negocios.
Hace meses escuché una conversación acerca de un reportero que al llegar a Michoacán fue abordado por una persona que le sentenció que, en caso de persistir en su búsqueda de datos, iba a morir. Luego le recomendó que mejor se divirtiera y olvidara del asunto. Nosotros te hacemos llegar todo lo que necesites, agregó. ¿Y saben qué pasó? Optó por irse de fiesta. ¿Qué caso tenía jugar a ser Clark Kent cuando la criptónita musical de las R-15 o AK-47 iba a ser lo último que iba a escuchar?
La semana pasada en internet circuló un video donde un supuesto integrante de Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, era decapitado con un filoso cable tras delatar a todos los sicarios y cómplices de esa organización delictiva –allí mencionaba a un jefe policiaco de la AFI actualmente prófugo-. Minutos antes ya le habían dado una tremenda madriza para hacerlo declarar. El rictus de dolor que proyecta el castigado es indescriptible. Los ojos y la lengua casi parecían salirse de su cuerpo rayado. Un cuerpo que además tenía escritos varios mensajes de amenaza contra los adversarios.
En esta letanía sangrienta desfilan políticos, militares de élite, policías de alto nivel, narcomenudistas y periodistas. La muerte jala parejo. Descuartizados, quemados, videodecapitados, ahogados y baleados son sólo algunas palabras que integran la sonata o mantra de terror que recorre el ambiente. Plegaria recitada en voz alta por un dios vengador que castiga a sus pequeños hijos. Sustituibles hijos. Impuros hijos. Entonces, la espeluznante danza macabra horroriza y fascina –por igual- a las mentes más perversas. Es como si viéramos a un anti Nerón quemar a todos los habitantes de una Roma que se pudre en el vicio y no a la ciudad.
Ellos se preocupan de que esta novela de nota roja tenga siempre un desenlace fatal en cada capítulo. A ellos hay que agradecerles esta putrefacción cotidiana… pero, ¿a quién en específico? ¿Al agente de tránsito que lo único que tiene en mente es joder a un infractor en vez de ayudarlo o cumplir con la ley? ¿A los mediocres políticos mexicanos que sólo usan el poder para satisfacer intereses de los grandes emporios y abandonan el ideal de bienestar para el pueblo? ¿Acaso es culpable la maldita pobreza ancestral de los latinoamericanos? ¿La falta de educación? ¿Todo el sistema? ¿La televisión? ¿Las películas de los hermanos Almada?
Aún recuerdo el furor que se apoderó hace años de mucha personas que fueron influenciados por la epifanía de Los Tigres del norte y las epopeyas que cantaron acerca de esos seres poderosos y cuasi indestructibles que pasaban toneladas de cocaína y mariguana a Estados Unidos en camionetas con rines de oro. Muchos decían entre broma y ansiedad que el negocio del momento era convertirse en narco. Ahora que ya están allí ¿se arrepentirán de haber dado ese paso?



![[Fotos por cortesía del artista]](http://farm1.static.flickr.com/241/445709156_8806115ad9.jpg)




