domingo 1 de abril de 2007

Algunas reglas para vivir en la posmodernidad (I)

Lo siento mucho, no tengo tiempo para nada en este momento. Soy una persona muy ocupada. Tal vez si agendamos una comida para la semana que viene, tengo 15 minutos disponibles, ¿estás de acuerdo? El trabajo, el coche, la casa, la tintorería, mi perro. ¿El amor? No, gracias. En este momento prefiero mantener congelado el musculoso corazón en la parte superior del refrigerador.


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Uta. Si roncas, entonces debemos dormir en camas separadas. Además, que te quede muy claro que no quiero hijos. Entorpecen mi camino hacía el éxito profesional. Cero vientres abultados, ropa de maternidad, preparación de biberones, cambio de pañales, noches en vela, paseos en carreola y buscar la mejor escuela. ¿Te dije que soy dinki? ¿Cómo que qué es eso? Es un término derivado de la frase inglesa “double income, no kids”, que significa: “doble ingreso y sin hijos”. ¿Ya entendiste?


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Yo no lo quiero, pero quiere que me case con él. Lo haré. Me iré a vivir a su casa. Tal vez con el paso del tiempo puedo aprender a amarlo. Si no me convence, existe el divorcio, no hay problema. Eso de complicarse la existencia no es mi deporte favorito. Él está enterado de que mi corazón está en otra parte que no radica en su ser ¿Dejar a mi novia mientras vivo con él? Ni lo sueñes. Él me mantendrá mientras ella me paseará en el cielo.